Modelo Educativo de José Antonio Plancarte



En perfecta congruencia con la concepción de su filosofía de educación, el modelo Plancartista exige que la primera actitud que debe mostrar un maestro es la de ganarse el corazón de sus alumnos, es decir, el hacerse querer por ellos. Este afecto, debe ser un afecto recto, limpio que no busque sino el bien de sus alumnos.


Este modelo afirma que el corazón de un alumno que no se siente querido por sus Maestros permanecerá cerrado a sus enseñanzas; la llave para abrir el aprendizaje es el cariño que el alumno percibe de parte de sus maestros. Por lo anterior, el ambiente en general alrededor del proceso de aprendizaje, debe ser de tal manera agradable, que facilite este tipo de relación cordial y cariñosa.

El modelo Plancartista tiene claro que el peor método para formar valores y educar en la virtud es la violencia y la represión. Por tal motivo, afirma que sólo cuando se presenta la virtud como algo "amable", es decir, digno de ser amado, se logra suscitar en los alumnos el deseo de adquirirla y este deseo desencadenará los mecanismos que ayudarán a su consecución.

Por otro lado, cuando el estudio no le dice nada a un alumno, porque el contenido no tiene nada que ver con la realidad, o por la forma en que le es presentado, los resultados no se hacen esperar: el rendimiento académico es deficiente y el interés decae notablemente. Asociar una sensación de disgusto por aquellas tareas que les son encomendadas a los alumnos es la mejor manera para que las realicen de una forma ineficiente y poco gratificante.


José Antonio Plancarte no omitía la necesidad de la vigilancia, lo que propone en su modelo es un modo de realizarla -desapercibida- que no acabe por exasperar a los alumnos. Ya que consideraba que si los alumnos se sentían a disgusto en este aspecto todo se viene por tierra. El modelo sugiere la necesidad de un clima de conveniente disciplina y no en manejar la asechanza pronta a reprender y sancionar. Más que supervisión se debe manejar un acompañamiento personal. Un recurso en este sentido, es conceder a los propios alumnos un cierto grado de autoridad, que los convierta en alguna medida en colaboradores de las figuras de autoridad.

José Antonio Plancarte manifestaba a sus maestros en este sentido: "Procurad más bien ser benignos que justos"